Un fiestón en toda regla


Hasta ahora, tenía grabada grabada en la retina y en mi recuerdo una de tantas bodas a las que he asistido en mis 29 años de vida. Pues desde ayer, ya son dos. La boda de mi amigo Jaime con Cristina se une, de este modo, a la de Ana Latorre y Unai de diciembre del 2005. Y ambas con un componente común: las mezclas de música fueron obra de quien les habla.

Ese hecho constituye únicamente una curiosidad más en dos enlaces en los que el cariño hacia los novios fue mi aliciente principal. En el caso de ayer, se trata de uno de mis mejores amigos, al que hacía cinco años que no veía, pero visto lo visto, eso es lo de menos, ya que se demostró que queda lo que hubo entonces, una gran amistad.

Y en el tema musical -del que debo tratar en este blog-, lo cierto es que todo el mundo quedó contento con la música. Y todo ello a pesar de que los cd´s se reprodujeron a través de un discman… escaso equipo para una boda, la verdad. Y más cuando se trata de un restaurante acostumbrado a celebraciones, y cuando cuenta con un aparato de amplificación bastante potente. Lástima de no haberlo sabido antes, porque de haber sido así, me hubiera llevado mi ordenador portátil.

La gente disfrutó y yo también viéndoles a ellos, y eso es lo que más reconforta después de un mes de trabajo intensivo para que las mezclas quedaran perfectas. Bueno, no, me reconforta más que los novios quedaran satisfechos. Era mi principal objetivo.

Ya sé que, en teoría, éste es un blog de éxitos del momento, pero éste también es un espacio destinado a otro tipo de éxitos, como el de ayer. Hoy me he levantado con resaca… pero que muy dulce.

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